Un puente entre memoria, territorio y voz propia.
Este proyecto nace del deseo de recuperar la tradición oral y enlazarla con la fotografía, creando un puente entre memoria, territorio y voz propia. Son retratos de vecinas y vecinos de Graus, Secastilla, Torre la Ribera y Beranuy, pueblos que comparten raíces dentro de la Comarca de la Ribagorza (Huesca).
El denominador común que los une es el bajo ribagorzano, la lengua que habitan y que los habita. Cada persona retratada se ofreció a contarnos lo que quiso de su peripecia vital: recuerdos, aprendizajes, silencios, fragmentos que forman parte de la historia íntima del territorio. Escucharlos es un paso esencial para comprender no sólo dónde vivimos, sino quiénes somos cuando compartimos un paisaje y un tiempo.
En este proyecto nos interesa la vida, el alma de cada retratado:
Quiénes son. Qué piensan. Qué recuerdan. Cómo lo cuentan.
Nos interesa su manera de mirar el mundo y lo que el mundo les ha devuelto.
Porque, al final, estas vidas no se entienden fuera del paisaje, ni los paisajes se explican sin su vida. Lo humano y lo territorial se entrelazan, y es en esa unión donde aparece el verdadero relato: el que permanece aunque cambie el tiempo, el que sostiene la identidad colectiva, el que resuena cuando alguien decide detenerse y escuchar.